Yo con mi nariz de payaso.
Hoy fui a una clase de cómo ser payaso. Me tocó por casualidad en la oficina ir a reemplazar en un taller de innovación a alguien que no podía. Sin saber que era acepte. Cuando me di cuenta me dio un poco de pereza, pero ya no podía quitarme.
La clase la daba Caroline Dream, payasa inglesa residente de Barcelona, que imparte cursos incluso a los payasos del Cirque du Solei de Las Vegas. Muchos compañeros de todas las edades, formas y colores me acompañaron. Durante el día jugamos mucho, hablamos mucho, hicimos muchas cosas vacilonas, más que todo me reí hasta que me dolieron los cachetes, esa risa que tanto ocupaba hace días.
Del curso lo que más se me grabó fue la lección sobre el "fracaso del payaso", el payaso disfruta del "spotlight", de hacer reir a la gente, es inocente pero rebelde y es solidario, pero lo más importante es que el payaso aprovecha el fracaso. De lo que no le sale bien, de no hacer reir a la gente, salen emociones, emociones que si hacen reir, que hacen que la gente quiera al payaso y que disfruten del show. El fracaso del payaso enseña a que hay que reírse de uno mismo, no estresarse del fracaso porque de él pueden salir cosas mejores. De él aprendemos a no tomarnos la vida tan en serio y que cuando nos relajamos todo sale mejor, cuando no estamos en control ni podemos predecir lo que viene. Solo así llega lo mejor... la risa.. la felicidad. Esa felicidad contagiosa aunque sea solo por unos minutos.
Fue uno de esos días de los que no esperaba mucho y resultaron ser impactantes y ojalá "life changing". Lo que si espero es poderme reir tanto como hoy del fracaso, de las cosas malas y de tener siempre la esperanza de que lo mejor está por venir, aún cuando no lo puedo controlar.
To truly laugh, you must be able to take your pain, and play with it! -Charles Chaplin