Una visión muy positiva de unas elecciones muy discutidas por mi amigo Pablo Silva. -Ta
"Independientemente de la afinidad, preferencia partidaria o ideológica que tengamos de cara al 2 de febrero, lo que si está claro es que este proceso electoral dejó grandes lecciones y aprendizaje para todos.
"Independientemente de la afinidad, preferencia partidaria o ideológica que tengamos de cara al 2 de febrero, lo que si está claro es que este proceso electoral dejó grandes lecciones y aprendizaje para todos.
Ya sea que el país decida hacer un giro hacia la izquierda, hacia el centro o continúe por la derecha, está claro que el próximo gobierno estará obligado a escuchar y respetar la voluntad que los costarricenses han expresado y demostrado en los últimos cuatro meses.
Quedó claro que los costarricenses exigen un retorno al modelo de desarrollo solidario que hizo de Costa Rica una gran nación en el pasado. Esto implica un compromiso real del estado, soportado con acciones concretas, para buscar políticas económicas y tributarias que busquen un mayor balance en la distribución de la riqueza, así como la disminución de la brecha social con programas que vayan más allá del asistencialismo y que ataquen las raíces que hoy día hacen que cientos de miles de niños costarricenses se enfrenten a tantos obstáculos para poder quebrar el ciclo de pobreza en el que nacen.
Quedó claro además que los costarricenses no están dispuestos a continuar tolerando el chorizo como característica inherente al ejercicio de la función pública. Esa impotencia sentida por todos durante mucho tiempo fue una bomba de tiempo que se gestó consistentemente, sin descanso, y que hoy se expresa abiertamente a través de la voluntad popular.
Finalmente quedó clarísimo que los gobiernos que tengan la soberbia en la base de su gestión están destinados al fracaso, independientemente de su desempeño integral. El próximo gobierno, como ningún otro, estará obligado a comunicarse con los costarricenses de forma permanente y transparente, estará obligado a encontrar consensos con las fuerzas políticas más adversas y retomar el camino del diálogo que gestó las más grandes obras de la historia del país.
No basta con arreglar las carreteras en los últimos 6 meses del gobierno, repartir bonos de vivienda, prometer posiciones en la función pública o contar con millones de dólares para financiar una campaña. La vieja fórmula dejó de funcionar.
Costa Rica ya ganó. Gran lección y llamada a despertar a nuestra clase política, a nuestro empresariado y a todos los que vivimos en esa burbuja de bienestar, predicando la conciencia social (siempre y cuando no nos toque la bolsa) pero siendo indiferentes a la vez.
A partir de mayo tendremos todos un gobierno que independientemente de su posición ideológica tendrá que trabajar desde el primer día, convencer desde el primer día, escuchar desde el primer día, actuar desde el primer día.
Nuestra democracia es hoy más fuerte que nunca."
