Un post muy lindo y un poco poetico por mi amigo David, disfruten!
Es lo mínimo que podría hacer después que soportaras una noche a mi lado.
Porque aunque enclenque y medio enano las horas nocturnas conmigo como compañero de cama suelen ser un poco incomodas, ya que mis malos hábitos y me necesidad de abrazar a ratos para luego obligar a que me abracen puede que te moleste un poco.
Y ni que decir de los arrebatos de morder que por momentos suelo tener mientras duermo, eso junto con las ganas de respirar tu esencia a través de tus poros, sentir tus latidos mientras me acurruco en tu pecho, no sé si puedas soportar esas cosas por largas horas mientras llega la luz del próximo día.
Además cabe decir y más que todo advertir que si entro en profundo sueño dicen que ronco un poco y que pateo. Aunque lo que más te debiera preocupar seria las ojeras con las que amanecerías por no dejarte cerrar descansar cuando deberías estar en profundo sueño.
Suelo apoderarme de las almohadas y podría dejarte sin cobija, lograr que se te duerma el brazo por sostener mi cabeza, y también podría suceder que la nada se me ocurra realizar una expendición por tu cuerpo.
Pero si lograras soportar ese martirio, te haría desayuno al siguiente día, te despertaría de un beso y te rogaría durmiéramos un poco más para reponer las horas de sueño.
Aunque lo que más me gustaría es tener que prepararte el desayuno más a menudo y que mis besos te sirvieran de reloj despertador.
Escrito por David en Confesiones de una lluviosa tarde.