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Dicen que después de la tormenta siempre viene la calma. Creo que ese principio se puede aplicar a cosas más profundas que un simple problema. Por ejemplo… al estado de felicidad de una persona? Es dificl encontrar alguien que diga que es feliz 100%. Algunos son felices con el trabajo que tienen, otros con la relacion que tienen, con la universidad, con su casa, con sus amigos, etc. pero pocos pueden decir que son felices en todos los campos, todos los dìas. Como todo en la vida vemos más lo malo que lo bueno. Los días tristes son insoportables mientras que los felices son escasos. Contamos más nuestros problemas que alegrías, más los días tristes que pasamos que los felices. Y mientras todo esto pasa nos olvidamos de apreciar los momentos de felicidad como se los merecen.
Por estos pocos días felices creo que hay que aprender a apreciar también los días tristes. Se aprende más de los dias solitarios, de los tristes, de los stessantes y los problematicos que de los felices… Pero de lo que se aprende en esos días salen días felices. Días sin problemas, con sol, con risas y diversión. Sin esos días grises como seres adaptables que somos, los días buenos se volverían rutina y al final todo momento sería promedio.
Disfrutar de la tristeza implica que a través del dolor no se pierde la esperanza de mejores días, de felicidad extrema, de un día soleado después de la tormenta. Esa esperanza es la que cuando llega la buena noticia, se escucha esa cancion alegre, aparece el principe azul, nos hace sentir mariposas en el estomago y dolor en los cachetes de tanto sonreir. Es la que hace que el momento/el día valga la pena. No se aprende a disfrutar de la calma sin haber sentido la tormenta…
"It was the best of times, it was the worst of times, it was the age of wisdom, it was the age of foolishness, it was the epoch of belief, it was the epoch of incredulity, it was the season of Light, it was the season of Darkness, it was the spring of hope, it was the winter of despair, we had everything before us, we had nothing before us, we were all going direct to Heaven, we were all going direct the other way--in short, the period was so far like the present period, that some of its noisiest authorities insisted on its being received, for good or for evil, in the superlative degree of comparison only." -Charles Dickens