Pic by Ta Herrera
“Cada forma esencial de la vida en la historia de nuestra especie ha supuesto, en su propio ámbito, una manera peculiar de conjugar el interés por la permanencia, la unidad y la igualdad con el interés por la variación, la particularidad y la singularidad.”
- George Simmel
Dentro de la misma búsqueda de individualidad de una u otra forma todos buscamos pertenecer a un grupo social. ¡Que increíble contradicción en la que vivimos! Que los artistas son “raros”, que los ejecutivos son “elegantes”, que si tenemos plata nos vestimos así y si no tenemos nos vestimos de otra forma. Si alguien al otro lado del mundo tiene mi mismo problema entonces no me siento tan solo y puedo buscar solucionarlo.
Queremos ser diferentes pero no queremos ser los únicos que somos diferentes. Está bien querer pertenecer, pero no debería convertirse en una necesidad de complacer a los demás a todo costo y menos una pérdida de identidad personal. Deberíamos pertenecer a un grupo porque nos sale natural, no porque nos esforzamos para ser “raros” o diferentes.
Cada uno tiene su propia forma de ver la vida y su propia manera de afrontar las cosas que pasan todos los días, son elementos que forman una personalidad. Además, de por si ya visualmente toda la genética y fisiología nos hacen interesantes y diferentes. Si un “grupo” no lo acepta ya habrá otro que sí, el mundo es lo suficientemente grande como para que haya al menos 2 personas que se entiendan. Sin embargo, hay gente falsa que se esfuerza de sobre manera para encajar con mil grupos, en cada uno una personalidad diferente… Gente que exagera esa necesidad de pertenecer y se olvida del lado de la individualidad.
Una mentira lleva a otra mentira y mientras más se acumulan más cuesta acordarse de cada detalle. Las personas falsas tarde o temprano son descubiertas y finalmente rechazadas. A nadie le gusta la gente falsa, algunos se las aguantan pero no por mucho tiempo. Nadie quiere un amigo que no sabe quien es ni de que es capaz, en el que no puede confiar.
Es menos trabajo no pretender ser alguien más y ser aceptado de forma honesta. ¿Para qué complicarse la vida teniendo poca personalidad para ser uno mismo? Siempre es más interesante, entretenido y relajado pertenecer a un grupo en el que uno esta cómodo siendo quien es, que en uno en el que hay que fingir todo el tiempo…
No hay que dejarse consolar por el mal de muchos, pero sobre todo no hay que buscar ser parte de ese grupo que tiene un “mal” con tal de pertenecer.